¿Salirse del Euro?, por Vicent Navarro

3 julio 2012 – 15:29
EL PROFESOR VICENT NAVARRO PIDE QUE SE ABRA EL DEBATE PARA SALIRSE DEL EURO
*Por Vicent Navarro**“…Esta situación es insostenible e intolerable.
Condena a v<http://socialismo21.net/wp/wp-content/uploads/2012/03/vicenc-navarro.jpg>arias
generaciones a un futuro miserable. De ahí que debiera considerarse lo
hasta ahora impensable: la salida de España del euro. …” “…¿Cuándo se
iniciará tal debate en España?…”*

*Este artículo analiza las causas de que se estén siguiendo las políticas
neoliberales que están dañando extensamente el bienestar de las clases
populares de los países de la Eurozona y muy en particular de los países
periféricos de la Eurozona. Estas políticas están siendo impuestas por el
Consejo Europeo, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo
Monetario Internacional con el fin de debilitar al mundo del trabajo y al
Estado del Bienestar. Debido al enorme dominio de tal pensamiento en las
estructuras de la Eurozona, el artículo concluye con la necesidad de que se
abra un debate en España sobre si no sería una alternativa mejor a la
Recesión, y pronto Depresión resultado de las políticas neoliberales, la
salida de España del euro. *

Estamos viendo durante estos años de crisis el intento más intenso y masivo
por parte de las autoridades de la eurozona –Banco Central Europeo (BCE),
Consejo Europeo y Comisión Europea– así como del Fondo Monetario
Internacional (FMI) de debilitar, en cada país de la zona euro, el mundo
del trabajo, la protección social y el Estado del bienestar. La evidencia
de ello es contundente. Recortes de derechos laborales y sociales y de
gasto público social están ocurriendo a lo largo de los países de la
eurozona, dándose con especial intensidad en los países de la periferia de
la eurozona, conocidos como los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y
España). No pasa día sin que noticias sobre recortes y reducción de
derechos golpeen las páginas de los rotativos de mayor difusión. La
generalización de tales medidas en la mayoría de países de la eurozona se
presenta como un indicador de su inevitabilidad, es decir, de la necesidad
de que se lleven a cabo para salir de la crisis.

La evidencia que se ha ido acumulando muestra, sin embargo, que tales
medidas no sólo no están contribuyendo a la salida de la crisis y de la
recesión, sino que la están empeorando. Los datos reflejan claramente que
tales políticas están reduciendo todavía más la demanda necesaria para
estimular la economía. Y puesto que la demanda generada en el sector
privado está estancada (resultado en España del enorme agujero creado en la
economía por el estallido de la burbuja inmobiliaria), el único sector que
podría estimular la economía es el sector y el gasto público. De ahí que la
reducción de tal gasto público sea un gran error, pues imposibilita la
salida de la crisis. De nuevo, la evidencia de ello es abrumadora. Sólo los
economistas y políticos neoliberales, que dominan los medios de mayor
difusión, continúan repitiendo el dogma neoliberal que está ya
profundamente desacreditado empíricamente.

¿Por qué entonces se están imponiendo tales políticas? Es más que dudoso
que las autoridades de la eurozona y del Fondo Monetario Internacional no
conozcan la abrumadora evidencia que muestra el fracaso de tales políticas.
El hecho de que, a pesar de ser conscientes del daño de tales políticas al
bienestar de la mayoría de la ciudadanía y a la propia economía, continúen
imponiéndolas se debe a que están utilizando esta situación de enorme
crisis (acentuándola incluso) a fin de forzar con mayor contundencia lo que
los grupos dominantes en estas instituciones (el capital financiero, es
decir, la banca y las grandes empresas transnacionales) siempre han
deseado: debilitar al mundo del trabajo y al Estado del bienestar.

Más y más información se está haciendo pública mostrando el tipo de
presiones que tales organizaciones (y, muy en especial, el BCE y el binomio
Merkel-Sarkozy) han estado realizando para que los gobiernos reciban
“ayudas” (lo pongo entre comillas porque un porcentaje de tales
transferencias está encaminado a que los estados receptores puedan pagar
sus deudas públicas a los bancos alemanes y franceses, entre otros). El
Banco Central Europeo supedita estas ayudas –en forma de compra de deuda
pública– a que hagan reformas que claramente debiliten el mundo del trabajo
(tales como eliminar la indexación de los salarios o la descentralización
de los convenios colectivos) y reduzcan sus estados del bienestar (tales
como la privatización de las pensiones o de los servicios sanitarios),
todas ellas medidas que tienen muy poco que ver con la génesis de la crisis
o con la salida de ella. El argumento que utilizan para justificar la
imposición de tales políticas es que aumentarán la competitividad de la
economía de los países PIIGS y con ello aumentarán las exportaciones, que
debieran ser el motor del crecimiento económico y la salida de la crisis.

De nuevo, la evidencia existente (que es también bastante abrumadora)
cuestiona que los países PIIGS puedan salir de la crisis a base de tales
políticas, pues el mayor problema que tienen estos países no es ni su
inexistente elevado gasto público, incluido el social (que es de los más
bajos de la UE), ni la falta de competitividad (las exportaciones han
continuado creciendo en España durante la crisis), sino su escasísima
demanda. Pero el hecho de que la evidencia muestre que este argumento es
erróneo o falso no les frena para que continúen imponiendo tales políticas,
admitiendo, como hacen los economistas Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart,
muy influyentes en el FMI, que el impacto de tales políticas supuestamente
positivas no se verá por mucho tiempo, de diez a quince años a partir de
ahora.

Esta situación es insostenible e intolerable. Condena a varias generaciones
a un futuro miserable. De ahí que debiera considerarse lo hasta ahora
impensable: la salida de España del euro. No hay duda de que sería un paso
difícil, pero no necesariamente peor que lo que se predice para los
próximos diez y quince años. Alternativas, en contra de lo que dicen Rogoff
y Reinhart, existen. Salvando las diferencias (que las hay) entre Argentina
y España, el hecho es que Argentina en 2001, tras romper la paridad con el
dólar y las políticas impuestas por el FMI, bajo el Gobierno Kirchner,
recuperó su propio control del valor de la moneda y de su Banco Central,
permitiéndole en tres años que su PIB fuera ya el que existía antes de la
crisis, siendo a partir de entonces el país de América Latina que ha tenido
mayor crecimiento económico. Letonia, en cambio, siguió las políticas que
está imponiendo el FMI y hoy su PIB es un 20% inferior al que tenía al
iniciarse la crisis. Es importante que para el bien de las clases populares
se inicie un debate en España sobre los excesivos costes de pertenecer al
euro, y de los que la población parece ser ya consciente. Según una
reciente encuesta, el 70% de la población española tiene mayores reservas
hacia el euro. ¿Cuándo se iniciará tal debate en España?
 Descargar articulo en formato PDF <http://es.pdf24.org/>
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